Sobredosis financiera

Artículo de Juan Vega Gonzáles

Lo peor de la crisis económica está aún por venir. En la historia económica mundial las crisis siguen el mismo patrón: dinero en exceso lleva a un gasto excesivo que se financia con deudas impagables, inflando los precios y atrayendo “nuevos tontos” (inversionistas) al mercado, hasta que “la burbuja” estalla.

La crisis actual comenzó en Estados Unidos. Para salir de la anterior crisis (burbuja de las “Punto com”), el Gobierno impulsó masivos planes hipotecarios de vivienda, inclusive para quienes no podían pagarlos.

Se utilizó las corporaciones Fannie Mae y Freddie Mac para generar una enorme burbuja financiera. Al subir los precios de las viviendas, la gente empezó a utilizar sus casas como si fueran un “cajero automático”, endeudándose más para pagar sus gastos de consumo. Las razones para pensar que “lo peor aún está por venir” son:

1. Permanecen incentivos perversos para “seguir haciendo mal las cosas”. Hasta ahora nadie ha sido castigado, ni siquiera juzgado (a pesar de las inmensas pérdidas sufridas, que deberán pagarse con dinero de contribuyentes).

2. Buena parte de los asesores económicos que conscientemente favorecieron el desmedido crecimiento del sistema financiero, que originó la última crisis, siguen en puestos de decisión.

3. El nivel de endeudamiento de los gobiernos y las empresas crece sin parar. En Estados Unidos la deuda combinada del Gobierno, hogares y sector financiero supera los 50 trillones de dólares (casi cuatro veces el producto bruto del país).

4. El gigantesco endeudamiento sin precedentes de todos los países superará el 100 por ciento del PIB en breve. Estados Unidos está al límite de su endeudamiento. Las economías de Grecia e Islandia ya se derrumbaron. Varios países están en la cuerda floja.

5. La deuda de las corporaciones no financieras supera los siete trillones y parte de la misma se está usando para recomprar acciones de las mismas empresas originando un incremento ficticio de precios en el mercado de acciones.

6. Los derivados que fueron los que detonaron la última crisis no han dejado de crecer. Hace cuatro años llegaban a 183 trillones de dólares (aproximadamente 13 veces el PIB de Estados Unidos). Hoy superan los 250 trillones y siguen creciendo.

7. Alrededor de 30 millones de “baby boomers” (generación en Estados Unidos posterior a la Segunda Guerra Mundial) se está empezando a jubilar, y a vender acciones para financiar sus gastos. Esto hará caer el precio de las acciones.

8. Conflictos bélicos siguen requiriendo recursos, obligando a “imprimir más dinero”.

9. La economía real está estancada, si bien según cifras oficiales el desempleo de los países desarrollados está en 10 por ciento, los analistas indican que en realidad una de cada cuatro personas no puede encontrar empleo (25 por ciento de desempleo real).

10. Para salir de la actual crisis, la “medicina” que los gobiernos americanos y europeos han recetado al paciente, “al amparo de Wall Street”, es lo mismo que generó la última crisis: “inyectar más dinero”, para “rescatar la economía”.

Si no aprendimos las lecciones de la última crisis, estaremos condenados a repetir el pasado.